Tronco de beneficencia

Verdad

Ética

Solidaridad

Como institución filosófica, filantrópica y progresista, la Francmasonería se dedica a trabajar por el mejoramiento material y moral de la Humanidad buscando la verdad, estudiando la ética y practicando la solidaridad.

Dentro del Ritual hay un momento en el que, por indicación del Venerable Maestro, el Hermano Hospitalario circula el saco de beneficencia por el taller para que los hermanos depositen allí su óbolo.  Cada Hermano introducirá su mano cerrada en el interior de la bolsa y la sacará cerrada, puede ingresar su aportación o tomar parte del contenido, según sea su necesidad y generosidad. Antes del recuento del contenido, el Venerable Maestro preguntará si alguien reclama para sí o para una buena obra el contenido del saco. Si nadie lo reclama se depositará en la cuenta de beneficencia del taller y nunca podrá ser usado para otros fines.

Este momento tiene gran importancia y varias lecturas:

  • Con el auxilio material se solventa una necesidad de un hermano que está en dificultades.
  • Inculca la caridad, la solidaridad y la fraternidad entre los miembros del Taller.
  • Enseña a no ostentar, pues el óbolo se da de manera espontánea y secreta.
  • Enseña que el desapego de los bienes materiales, en ausencia de egoísmo, nos acerca más a nuestros Hermanos y a toda la Humanidad.

Introducir el óbolo no es sólo un acto de generosidad, sino parte del proceso de aprendizaje de todo masón: dar o el de ayudar a nuestro prójimo no se ve como un acto obligado, sino más bien como un desprendimiento sin ostentación ni vanidad.

El Tronco de la Viuda contiene la ayuda material que los hermanos ofrecen junto con sus sentimientos de solidaridad y fraternidad. Es el acto simbólico de dar lo mejor de nosotros. Es la expresión del amor al prójimo. Es por tanto una bolsa que porta, más allá de lo palpable y tangible, la Luz recibida.